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"Ignorar
las debilidades del alma humana nos hace más incautos sin hacernos más bondadosos". |
CONOCER A LOS DEMÁS: CINCO LEYES
Francesc Borrell en su libro de lectura recomendada "Cómo
trabajar en equipo" (ediciones Gestión 2000) nos habla de las cinco
leyes para conocer a los demás.
Primera ley: "Cuanto menor es nuestra
dependencia e interés por una persona, tanto mayor el peligro de evaluarla de manera
equivocada". La motivación en sí es importante a la hora de conocer a los
demás. Aunque por sí sola no basta. La imagen de otra persona se apoya
fundamentalmente en la conjunción de la apariencia y la forma de hablar.
Segunda ley: "La imagen que nos formamos
de las otras personas se compone de la apariencia y los datos relacionados con el hablar,
casi a partes iguales".
Otro factor que interviene en la formación de la imagen de otra persona es la
experiencia previa que pudiéramos tener de ella.
Tercera ley: "Guardamos de cada persona
una huella emocional básica que es la sumatoria de los diferentes contactos que hemos
mantenido con ella".
Cuarta ley: "Todos nos basamos en rasgos
dominantes para clasificar a nuestros semejantes". Es lo que
se denomina estereotipo. A partir de esto estereotipos, tenderemos a realizar un juicio
global (generalización).
Un estereotipo vendría a ser como el dibujo completo de la otra persona que realizamos a partir
de observarle unos pocos rasgos. Un ejemplo de estereotipo son las personas
con gafas y mirada ausente que nos evocan la imagen del sabio despistado. Una vez se produce esta identificación personal
(estereotipo), creemos conocerla y creemos poder predecir su conducta ante determinadas
situaciones.
Quinta ley: "La imagen que tenemos de las
otras personas está siempre influida por los intereses del grupo y el papel que
desempeña dicha persona en el grupo".
A la hora de conocer a alguien podemos analizarlo por estereotipos o bien por ejes. La
valoración por estereotipos pasaría por estos tres pasos:
- Clasifica por rasgos sobresalientes.
- Hace una previsión de lo que se puede esperar de la persona juzgada, como actuará en
tales circunstancias, etc...
- Otorga un valor global, una especie de nota o calificación mediante la cual se la
considera de manera positiva o negativa para determinadas funciones sociales.
¿Cómo sería una valoración por ejes? El conocimiento por ejes es un proceso
aprendido por el que analizamos a una persona por áreas concretas, cada una de ellas
independiente de las demás. Con esta valoración, se pretende describir a la persona es
relación a su personalidad, capacidad intelectual, conductas y resultados obtenidos.
Este conocimiento suele hacerse:
- Mediante tests psicológicos, sobre todo para valorar inteligencia y otras habilidades.
- Mediante entrevistas semiestructuradas para valorar personalidad, actitudes.
- Mediante una revisión del Curriculum Vitae y otras actividades profesionales de la
persona.
Para ser algo más minuciosos, las diferencias entre una y otra forma de conocer a los
demás serían:
- Un estereotipo es un común denominador, una manera de simplificar a los demás creyendo
que se adaptan a lo que uno entiende por gitano, sabio despistado o yuppie. Un estereotipo
supone, también, una valoración global del individuo, una nota por la que decidimos si
está en la franja de aprobado, neutro o suspendido. En cambio, el conocimiento por ejes
separa diferentes características del individuo, evitando que unos rasgos influyan sobre
el área enjuiciada: inteligencia, carácter, habilidad manual, etc...no se contaminan
mutuamente. Una persona puede ser inteligente pero con una personalidad inadecuada para
tratar al público.
- El estereotipo intenta predecir el comportamiento global de un sujeto en situaciones muy
variadas. El conocimiento por ejes mide capacidades concretas y no hace predicciones más
allá de funciones igualmente concretas.
- Diversas circunstancias influyen en el proceso de formarnos una imagen estereotipada de
los demás: lugar, momento, intereses personales, influencia de las opiniones de los
demás, etc. En cambio, el conocimiento por ejes suele ser un proceso más objetivo,
basado en tests o entrevistas semiestructuradas.
Ejemplo:
"Silvia trabajaba como recepcionista de una empresa. Su jefe
apenas la conocía a pesar de llevar cinco años en el puesto de trabajo, pero tenía de
ella la imagen de una persona superficial, caprichosa y de poco fiar. Esta imagen la
tenía a partir de los modelitos extremados (a criterio del Directivo) que usaba Silvia.
Su sorpresa fue mayúscula cuando Silvia sacó la primera plaza en un examen de promoción
interna que realizaba anualmente la empresa. El análisis objetivo de Silvia mostraba a
una mujer lista, responsable, y con un potencial de crecimiento importante. El Directivo
se había formado la imagen de Silvia por estereotipo, en tanto el psicólogo evaluador
había utilizado una estrategia por ejes: inteligencia, personalidad, etc."
ESTEREOTIPOS: CÓMO MANEJARLOS
Los estereotipos tienen una ventaja enorme en las relaciones interpersonales: nos
permiten trabajar con intuiciones sobre los demás (hipótesis de trabajo) tras escasos
minutos de conocer a una persona. Vale la pena aprender a sacar partido de ellos. Para
manejar los estereotipos de manera positiva hay que:
a) Corregir las influencias del entorno, emocionales y grupales que actúan en el
momento de captar la imagen de la otra persona.
b) Conocer y compensar los llamados grandes errores en el conocimiento de los demás, así
como las etiquetas que solemos poner a los demás.
c) Manejar los estereotipos como meras hipótesis de trabajo susceptibles de ser cambiados
cuando ello resulta oportuno, y complementarios de un conocimiento por ejes o áreas.
En cuanto al apartado a) hemos de decir que el momento y circunstancias concretas en
los que conocemos a otra persona influyen poderosamente en la imagen que nos formamos de
ella. Por un lado tenemos el interés personal que mueve a relacionarnos con dicha
persona, pero también nuestro propio estado de ánimo, la situación concreta en la que
nos encontramos, o el hecho de pertenecer dicha persona a un grupo más amplio sobre el
cual tenemos ya formada una imagen.
En cuanto al apartado b), podríamos decir que existen unos sesgos universales y otros
particulares en la manera que tenemos cada uno de nosotros de juzgar a los demás.
Sesgos Universales
- Confundir inteligencia con personalidad.
- Confundir seguridad por voluntad.
- Confundir cordialidad por amistad.
- Juzgar personalidad por un rasgo no verbal: voz, apariencia, expresividad facial,
olor... ser proclives a repulsiones de comunicación.
Sesgos Individuales
Influencia de nuestros intereses básicos:
- Orientados al poder.
- Orientados al logro.
- Orientados a la pertenencia grupal.
Evite asociar la reactividad, es decir la velocidad de pensamiento y
de reacción, de la persona a la percepción de inteligencia. Son dos
fenómenos distintos. Evite también confundir ser listo con ser
inteligente. Las personas listas parece que se enteran bien de los problemas,
pueden ser intuitivas y de reflejos rápidos. Sin embargo las soluciones que dan a los
problemas obedecen a unos clichés preestablecidos, y si no están dotadas además de
inteligencia, pronto quedan superados por los acontecimientos. No olvide el aforismo:
"Sólo las personas inteligentes son capaces de planificar un futuro incierto".
Voluntad supone persistencia y seguimiento de un plan. Seguridad
equivale a aplomo en la forma de actuar. La voluntad es afrontar las dificultades, saberse
sacrificar y asumir costes para hacer posible una idea. La seguridad, en cambio, es una
calidad de la comunicación. Las personas seguras no son necesariamente persistentes en
sus intenciones y voluntades. Algunas de ellas se doblan fácilmente a las primeras
dificultades, aunque aparenten mucho aplomo.
Las personas cordiales son cordiales como un hábito de relación
social. La cordialidad nada indica de la capacidad para tener solidaridad emocional (amistad).
Personas muy cordiales pueden darnos la espalda en el momento de pedirles un favor.
Las personas experimentamos bienestar al comunicarnos con otras personas de igual nivel
de reactividad en el ritmo de los gestos y de la manera de hablar. En cambio cuando
estamos ante una persona de reacciones más lentas nos desasosegamos, y frente a una
persona de reacciones más rápidas, nos ponemos nerviosos.
Algo similar ocurre con la apariencia. Nos sentimos más cómodos con gente de nuestra
edad y condición, sobre todo si visten de manera similar. Este sesgo es tan importante
que debe tenerse en cuenta en los procesos de selección de personal. Corremos el riesgo
de dar un trabajo a una persona con baja capacitación simplemente porque se parece a
nosotros.
Otro aspecto fundamental es conocer nuestras "repulsiones verbales".
Entendemos por repulsión verbal el patrón de entonación y timbre de voz que de manera
inmediata nos produce una sensación de disconfort. Algo similar ocurre con determinadas
expresiones faciales y con los olores, tanto en la línea de repulsión como de
atracción. Por lo general, nuestros propios defectos físicos observados en los demás
nos causan repulsión. La aceptación del defecto físico lleva a la anulación de la
repulsión.
Las personas nos orientamos en nuestra vida social básicamente hacia el poder, el
logro, o la pertenencia a un grupo. Nadie se libra de tener estas tres pulsiones en
diferente grado e intensidad. Son el motor de nuestra voluntad.
Cuando nos orientamos hacia el poder, el juicio que vamos a hacer de los demás va a
verse fuertemente condicionado por preguntas tales como:
- ¿Hasta qué punto esta persona me supone un peligro?
- ¿Hasta qué punto me aporta más poder o influencia?
- ¿Hasta qué punto esta persona tiene más poder que yo?
Orientados hacia el logro, las variables que condicionarán nuestros juicios sobre los
demás serán del tipo:
- ¿Hasta qué punto me reporta ganancia (sea ésta material, de bienestar, ética)?
- ¿Hasta qué punto facilita el camino hacia la meta que me he propuesto (o nos hemos
propuesto como equipo)?
Orientados de manera grupal/social las cuestiones serán del tipo:
- ¿Resulta esta persona responsable?
- ¿Capaz de solidarizarse con el grupo?
- ¿Capaz de aportar cohesión más que disgregación o enfrentamientos?
- ¿Capaz de sacrificios y de soportar frustraciones?
Resulta muy conveniente saber nuestra orientación primordial para contrarrestarla de
manera más objetiva. Una persona básicamente orientada hacia el poder, pongamos por
caso, puede seleccionar a sus colaboradores basándose en la lealtad. Al cabo de cierto
tiempo puede percatarse de que ha construido un equipo de aduladores, incapaces de
desarrollar iniciativas.
Seguidamente vamos a identificar una serie de tareas prácticas a incorporar en
nuestros hábitos para atenuar la tendencia a estereotipar de manera rígida a los demás
y darnos la oportunidad de conocer de forma más objetiva a las personas.
- TAREA 1. COMPENSAR LOS ESTEREOTIPOS EXCESIVAMENTE BUENOS O MALOS.
- TAREA 2. AUMENTAR EN CANTIDAD Y EN CALIDAD LOS ESTEREOTIPOS QUE
MANEJAMOS.
- TAREA 3. COMPLEMENTAR EL ESTEREOTIPO CON VALORACIONES BASADAS EN EJES O
ÁREAS.
- TAREA 4. RECHAZAR ESTEREOTIPOS NEGATIVOS QUE LOS DEMÁS INTENTAN
COLGARNOS.
Bibliografía consultada:
M. Couto, "Como hablar bien en público", Ed. Gestión 2000
Solomon M., "Que decir cuando...", Editorial Pirámide"
F. Borrell, "Comunicar bien para dirigir mejor", Ed. Gestión 2000
F. Borrell, "Como trabajar en equipo", Ed. Gestión
Eiser, "Psicología Social. Actitudes, cognición y conducta social", Ed.
Pirámide
R. L. Genua, "Cuidado con lo que dice...", Ed. Gestión 2000
D. Robinson, "Cómo potenciar su imagen", Ed. Gestión 2000
Breakwell, "Como realizar entrevistas con éxito", Ed. Gestión 2000
Bion, "Experiencias en grupo", Ed. Paidos
Langdon, "Como ser el mejor lider", Ed. Gestión 2000 |