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| Artículos | El Psicólogo en la Red |
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Toda persona, sea varón o sea mujer, al recibir estimulación sexual responde aproximadamente de la misma manera, es decir, las fases de la respuesta sexual humana son las mismas para cualquier sujeto a pesar de las diferencias individuales subjetivas de vivencia de cada una de ellas. Las primeras personas que estudiaron la respuesta sexual humana lo hicieron alrededor de los años 60 y se llamaban Masters, W.H. y Johnson V.E y lo pudieron hacer gracias a sujetos voluntarios. Se postuló que las fases por las que pasaba el sujeto que recibe la estimulación sexual eran: 1. Fase de Excitación En la primera fase, de excitación, el sujeto que recibe la estimulación adecuada presenta modificaciones tanto a nivel genital como extragenital. En el hombre destacaremos: aumento del volumen y de la rigidez del pene, cambios en la coloración en la zona del glande, a nivel genital y, a nivel extragenital, aumento del ritmo cardíaco, de la tensión arterial, entre otros. En la mujer los síntomas son: erección del pezón, aumento del pecho, aumento del volumen de los labios mayores, haciéndose más visible la entrada de la vagina, cierto aumento del diámetro de la misma y puede producirse lubricación vaginal. La finalidad de todas estas modificaciones será la de posibilitar la introducción del pene en la vagina, acto denominado coito que conduciría a la tercera fase que hemos denominado orgasmo. En la segunda fase, llamada meseta, el hombre puede producir un fluido que se denomina Fluido de Cowper que puede contener espermatozoos pero que no es una eyaculación propiamente. Esta fase se asume cuando la excitación es suficientemente intensa y efectiva para aquel que la recibe. La fase de la meseta es la que conducirá la orgasmo si la tensión sexual se intensifica y llega al máximo. Definiremos Orgasmo como un reflejo del Organismo que consiste desde el
punto de vista fisiológico en una serie de contracciones musculares de
mayor intensidad en un principio a menor. Estas sensaciones fisiológicas
irán asociadas a sensaciones subjetivas de placer, con lo cual cada cual
expresará la vivencia orgásmica de un modo particular dependiendo de
esas sensaciones subjetivas de placer. En el hombre la fase de resolución incluye un período refractario, es decir, un período de tiempo en el que no puede alcanzar nuevamente el orgasmo. En la mujer este período refractario no existe porque ella tiene una respuesta potencial que le permite volver a la fase orgásmica en cualquier punto de la resolución si nuevamente se le aplica estimulación adecuada. La mujer por tanto posee capacidad multiorgásmica a diferencia del hombre que necesita el período refractario para nuevamente alcanzar el orgasmo. La sensación que se experimenta en la fase de Resolución es la de Bienestar y relax. Partiendo del patrón de ciclo de respuesta sexual que acabamos de
comentar surgen las complicaciones cuando no se adecua la respuesta
esperada en alguna de las fases expuestas. Esos son los casos que tratamos
en terapia sexual, las alteraciones de las funciones sexuales,
alteraciones que pueden darse en las fases de excitación y de orgasmo. Así pues las disfunciones sexuales pueden encontrarse en forma de:
El deseo sexual inhibido se caracteriza o consiste en la ausencia de ganas por mantener relaciones sexuales. Esta disfunción es más frecuente en mujeres que en hombres y puede haberse desencadenado por una serie de factores tanto físicos como psicológicos. Entre los físicos destacaremos: enfermedades físicas, cirugía, ciertos fármacos o drogas. En cuanto a los psicológicos los dividiremos en:
La excitación sexual inhibida se denomina Disfunción Eréctil en el hombre y consiste en una alteración de la función de la erección, es decir, se trata de la incapacidad para asumir y mantener una erección suficientemente larga como para poder asumir el coito. En la mujer lo denominamos Inhibición de la Excitación sexual y lo que ocurre es que no tiene lubricación vaginal o está limitada o bien no hay dilatación vaginal. En la menopausia la mujer puede presentar esta inhibición. Los trastornos relacionados con la fase orgásmica son en la mujer, la anorgasmia y en el hombre, la eyaculación precoz y la retardada. La anorgasmia es la incapacidad para alcanzar el orgasmo en las
relaciones sexuales. En el Dolor sexual observamos dos disfunciones: la Dispareunia y el
Vaginismo. Finalmente mencionar una serie de mitos sexuales frecuentes que pueden estar implicados en el origen de un problema sexual:
Hay que vivir nuestra sexualidad de manera natural y positiva, tolerando nuestra expresión sexual sin tapujos y permitiendo mantener una mentalidad abierta que nos haga cómplices felices de nuestro sexo.
© Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo Otros artículos sobre la sexualidad podrás encontrarlos aquí |
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