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El Psicólogo en la Red


Un hecho real sobre la Anorexia

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Ella tiene 21 años, estudia en la universidad, tuvo que cambiar de carrera, cuando la conocí, ella se negó a dejarse conocer diciendo que me haria mucho daño que era mejor que me alejara. Pero le demostré mi apoyo incondicional, y nos volvimos novios.

Una vez salimos me contó todos sus problemas; su papá a veces no llegaba a la casa porque es alcohólico, su mamá en sus depresiones se ha querido suicidar, y ella siempre se siente mal con lo que sucede, que tenia problemas con la comida. Una vez me entere de ésto, lo primero que hice fue consultar sobre el tema con psicólogos amigos, y me contaron que esto era muy grave que podia llevar a la muerte.

Así, que me propuse apoyarla en todo, y ella me empezo a contar toda su historia del problema con la anorexia. Primero no sabia que tenía; estaba segura que lo que tenía era bulimia, pues siempre comía en exceso para luego vomitar todo. Luego me confesó que usaba laxantes, cuando no podia vomitar, los tomaba. Llevaba haciendo esto desde que salió del colegio hace casi 4 años.

Me contó que a los anteriores novios los amenazaba con terminar si contaban algo de su problema. También me dijo que según su estado de ánimo podía pasar semanas enteras sin comer, tan solo con una Coca-cola diet. Cuesta trabajo entender a una persona así, porque cada vez que saliamos a comer, al momento ella no podia soportar la comida y tenía que ir al baño...

Era una lucha constante porque comiera algo. Así que decidí dar otro paso más y le conseguí toda la información que pude de su problema, traté de concienciarla de que era de acción inmediata, o que corría peligro de muerte; que su cara pálida, que esos morados que le salian constamente, que la caida del cabello, eran consecuencia de su enfermedad y que podía empeorar. Pero ella siempre me contestaba que estaba bien, que ella lo podía manejar. Hasta que un dia me di cuenta que ella no podia manejar el problema, no resistí más y le conté a su mamá bajo el riesgo de perderla, porque así me lo habia dicho.

Desde ese momento los papas poco le creyeron, en vez de apoyarla mas, lo que hicieron fué controlarla más obligándola a comer, y la vigilaban cuando comía.

Una persona con este trastorno alimentario, tiene una autoestima tan baja, que cualquier situación por insignificante que sea la va a afectar demasiado.

Convencí a la mamá (por obvias razones el papá no tenía ni idea, y esto fué un motivo más para que la mamá le echara la culpa al papá de todo lo que pasaba allí) de que consiguiera tratamiento profesional. Yo ya había encontrado una psiquiatra especialista en tratar estos casos de anorexia nerviosa, así que la convencí de que fuera, claro que después de que ella se diera cuenta de lo que le estaba sucediendo, empezó a bajar dramáticamente de peso, casi 8 kilos en menos de dos meses, y lo peor es que ella todavía se seguía viendo gorda.

Cada vez esta visión es mas radical siempre se verá gorda, todavía necesitaba adelgazar más, para que fuera aceptada socialmente; además pasaba horas enteras en el gimnasio, para adelgazar aún más. Nadie la convencía de que estaba bien asi con su figura, o de que yo la quería por lo que era, no por su físico.

Finalmente fue a la psiquiatra, fue un gran paso, desde ese momento las cosas empeoraron, porque fue el destapar constamente lo que mas le dolía, en especial la relación con sus padres. El cambio fue progresivo, fué dejando los laxantes, comía muy poco pero ya dejaba algo, por lo menos ya soporta las ensaladas y las frutas.

El último capítulo de la relación fue cuando las cosas no andaban bien (segun ella) consiguió otra persona y me puso lo cachos, me dolió mucho pues había confiado mucho en ella, y le había dado demasiado, como a nadie. Estábamos hablando por teléfono aclarando las cosas, cuando se quedó callada, y luego de un rato empezo a decir que le ardía, no supe que hacer, había empezado a hacerse cortes en la muñecas, con algo, no supe con qué, así que me calmé, dejé de reclamarle, y nos quedamos de ver al otro dia. Cuando la vi, tenia sus mangas que no le dejaban ver sus muñecas. Se había tratado de suicidar, al ver los rasguños que tenia me impacto bastante.

No supe que hacer. Le conte a la psiquiatra y esta llamo a su mamá y le contó todo. A veces pienso que hubiera sido preferible no hacerlo, pues al hablar esa noche me odió con toda su alma, como iba a confiar en mí si todo el tiempo la iba a defraudar, contándole a los demás, lo que le pasaba.

Ahí termino todo, las esperanzas de volver se esfumaron, pero yo no entendía como por hacer lo correcto, iba a ser tan odiado.

Lo peor es que todavía la quiero, y estoy muy mal por eso, porque a pesar de todos esos problemas que la rodeaban también fue un apoyo para mí, en mis momentos difíciles. Incluso me atreví a ir al psiquiatra el cual me ayudó a superar una difícil comunicación que mantenía con mis padres.

Me dí cuenta que las personas con estos trastornos tienen otros valores, tienen otra forma de ver la vida, sufren de baja autoestima, y necesitan de apoyo constante, pues esta es la forma que tienen de desahogarse. Que nunca se va a mejorar alguien completamente de esta enfermedad, y que el apoyo es constante.

Quiero que los demás conozcan mi caso, pues aprendí una nueva forma de ver la vida, entender las cosas y manifestarlas. En estos momentos estoy dispuesto a ayudar a alguien con este problema que necesite ayuda, creo que lo que viví es valioso para compartirlo con los demás, y aconsejar a los que rodean a esa persona, que lo que ella necesita es un apoyo una compresión infinita, y nunca obligarle a comer, tan solo hacelo cuando ella quiera.

GRACIAS!!

Diego P.

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c) Kame Design - Ultima actualización el 18 de Octubre de 1998

Gloria Marsellach Umbert - psico@ciudadfutura.com